JESUCRISTO LE DIJO: "VUELVE A TU CASA Y CUÉNTALE TODO LO QUE DIOS HA HECHO POR TI. LUCAS 8:39

Entrada destacada

LIBRE DEL MIEDO

VILMA   Nací en 1961 en Cuba. Desde pequeña tuve problemas de salud que me causaban complejos. Crecí sin ser feliz, sin sentirme querida y c...

Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de julio de 2026

LIBRE DEL MIEDO

VILMA  

Nací en 1961 en Cuba. Desde pequeña tuve problemas de salud que me causaban complejos. Crecí sin ser feliz, sin sentirme querida y con miedo a mi padre.

Más tarde, mi vida sentimental sufrió muchos fracasos y, además, mi salud se vio afectada.

Me involucré en la política, pero nada me satisfacía, nada funcionaba en mi vida (Mateo 7:24-28).

A los 27 años estaba decepcionada con todo, me hubiera gustado morir...

En todas mis dificultades, desde mi infancia, clamaba a DIOS. Pero también me interesé por el espiritismo y, después, me volqué hacia la «Santería», una mezcla de creencias cristianas y un culto idólatra africano.

Un fracaso total: cada vez me sentía más desequilibrada. ¡Hasta que descubrí y acepté para mí misma el sacrificio de JESUCRISTO!


El 3 de diciembre de 1994, acepté a JESÚS como mi salvador y señor, y poco después mi pareja hizo lo mismo. Entonces formalizamos nuestra unión y empezamos a servir al Señor. Nos bautizamos en 1995 (Marcos 16:15-16).

Dos años más tarde, mi madre también se volvió hacia Jesucristo. ¡Cuánta alegría en la familia, tras tantos años de fracasos y sufrimientos!

Hoy sigo sirviendo a mi Señor visitando a personas mayores y enfermas, y acojo a otras en mi casa para escuchar la palabra de DIOS.

Quiero dar testimonio de que DIOS me ha salvado, sanado y liberado del miedo a los espíritus, a las tinieblas, a la brujería y a la muerte (Gálatas 5:1).

Ruego a DIOS para que muchos de mis contemporáneos descubran su amor y su ayuda. (Juan 3:16).


Vilma (Origen: La buena semilla 2025)

miércoles, 4 de marzo de 2026

RAHAB, la prostituta antepasada de JESUCRISTO

De la muralla de Jericó a la genealogía de Jesús  


Josué, capítulo 2:

1Y Josué, hijo de Nun, envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una mujer ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí. 2Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche a espiar la tierra. 3Entonces el rey de Jericó, envió a decir a Rahab: Saca fuera los hombres que han venido a ti, y han entrado en tu casa; porque han venido a espiar toda la tierra. 4Pero la mujer había tomado los dos hombres, y los había escondido; y dijo: Verdad que hombres vinieron a mí, mas no supe de dónde eran. 5Y a la hora de cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres salieron, y no sé a dónde se han ido; seguidlos aprisa y los alcanzaréis. 6Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre manojos de lino que en aquel terrado tenía puestos. 7Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los que tras ellos iban.

8Y antes que ellos durmiesen, ella subió a ellos al terrado, y les dijo: 9Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país desmayan por causa de vosotros. 10Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros, cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido. 11Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más ánimo en hombre alguno por causa de vosotros: porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. 12Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura; 13y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, y a mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras vidas de la muerte. 14Y ellos le respondieron: Nuestra alma por vosotros hasta la muerte, si no denunciareis este nuestro asunto; y cuando Jehová nos hubiere dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad.

15Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana; porque su casa estaba a la pared del muro, y ella vivía en el muro. 16Y les dijo: Marchaos al monte, para que los que fueron tras vosotros no os encuentren; y permaneced escondidos allí tres días, hasta que los que os siguen hayan vuelto; y después os iréis por vuestro camino. 17Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramento que nos has hecho jurar. 18He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y tú juntarás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre. 19Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros seremos sin culpa. Mas cualquiera que se estuviere en casa contigo, su sangre será sobre nuestra cabeza, si mano le tocare. 20Y si tú denunciares este nuestro asunto, nosotros seremos libres de este tu juramento con que nos has hecho jurar. 21Y ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana a la ventana.


Josué, capítulo 6:

22Mas Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allá a la mujer, y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis. 23Y los jóvenes espías entraron, y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; y también sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel.


Mateo, capítulo 1

1El libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

2Abraham engendró a Isaac; e Isaac engendró a Jacob; y Jacob engendró a Judá y a sus hermanos; 3y Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara: Y Fares engendró a Esrom, y Esrom engendró a Aram; 4y Aram engendró a Aminadab; y Aminadab engendró a Naasón; y Naasón engendró a Salmón; 5y Salmón engendró de Rahab a Boaz; y Boaz engendró a Obed de Ruth; y Obed engendró a Isaí; 6e Isaí engendró al rey David; y el rey David engendró a Salomón de la que fue esposa de Urías, 7y Salomón engendró a Roboam; y Roboam engendró a Abía; y Abía engendró a Asa; 8y Asa engendró a Josafat; y Josafat engendró a Joram; y Joram engendró a Ozías; 9y Ozías engendró a Jotam; y Jotam engendró a Acaz; y Acaz engendró a Ezequías; 10y Ezequías engendró a Manasés; y Manasés engendró a Amón; y Amón engendró a Josías; 11y Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo en que fueron expatriados a Babilonia.

12Y después que fueron traídos a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel; y Salatiel engendró a Zorobabel; 13y Zorobabel engendró a Abiud; y Abiud engendró a Eliaquim; y Eliaquim engendró a Azor; 14y Azor engendró a Sadoc; y Sadoc engendró a Aquim; y Aquim engendró a Eliud; 15y Eliud engendró a Eleazar; y Eleazar engendró a Matán; y Matán engendró a Jacob; 16y Jacob engendró a José, esposo de María, de la cual nació Jesús, quien es llamado Cristo.

17De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones; y de David hasta la expatriación a Babilonia son catorce generaciones; y desde la expatriación a Babilonia hasta Cristo son catorce generaciones.

18El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando María su madre desposada con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo, 19y José su marido, como era un hombre justo y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. 20Y pensando él en esto, he aquí el ángel del Señor le apareció en un sueño, diciendo: José hijo de David, no temas recibir a María tu esposa, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 21Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS; porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.


jueves, 5 de junio de 2025

LIBERADO DE LA ESCLAVITUD

"Nunca es demasiado tarde"   

Tomé 'Tramadol' por primera vez cuando tenía 11 años.

Pero lo que sentí aquel día fue mucho más que un simple alivio. Mi cuerpo pareció entumecerse y me invadió una profunda sensación de bienestar, casi irreal. Por primera vez en mi vida, me sentí en paz... casi feliz. Nunca he olvidado ese momento de euforia. Se convirtió en un refugio ilusorio, una vía de escape de un vacío interior al que no podía poner nombre.

A partir de entonces, empecé a tomar "Tramadol" con regularidad. En primer lugar para aliviar el dolor, pero también y sobre todo para reencontrar esa fugaz sensación de felicidad. Rápidamente, mi cuerpo desarrolló una tolerancia. Un comprimido ya no era suficiente. Luego dos, luego tres... hasta ocho al día. Hacía malabarismos con las dosis, buscando un equilibrio que nunca encontraba. La droga se había convertido en una prisión. Era adicta, estaba perdida y cansada.

El día que supe que estaba embarazada de mi hija, me invadió un miedo inmenso. Temía las consecuencias de mi consumo para su salud y me sentía terriblemente culpable. Pero más allá de este miedo por mi hija, yo misma no podía más. Estaba rota por dentro, incapaz de liberarme.

Así que hice algo que nunca antes había hecho con tanta fuerza: clamé a Dios

Cada día le rezaba sinceramente, a veces en silencio, a veces llorando, pero siempre profundamente. Le pedía que protegiera a mi hijo... y que me librara a mí también.

Y el Señor respondió.

Lo que mis innumerables intentos, marcados por el sufrimiento, la violencia y la impotencia, fueron incapaces de producir, Dios lo logró con un solo acto de gracia.

Cada vez que pasaba por el síndrome de abstinencia, experimentaba un dolor insoportable en la espalda, los músculos y las articulaciones, y esta vez incluso en los dientes, pero no sentía nada.

Sin dolor. Sin carencias.

Me lo entregaron de un día para otro.

Hoy soy totalmente libre. Mi hija goza de buena salud, y yo vivo en la paz de Dios, sin dependencia, sin miedo. Lo que los hombres no pudieron hacer por mí, Jesús lo hizo con un solo gesto de amor.

Doy testimonio de esta liberación para dar gloria a Dios, y para decir a cualquiera que lea esto:

- Nunca es demasiado tarde.

- Nunca estás demasiado lejos.

- Lo que Dios ha hecho por mí, también lo puede hacer por ti.

"Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos". Salmo 34:18.

Yacine